Día 9: Stockbridge, cataratas del Niágara

Norman Rockwell Museum

Norman Rockwell Museum

Boston, MA => Stockbridge, MA => Niagara Falls, Canadá

Perdida en medio de bosques a 130 millas al oeste de Boston, en un ambiente predominantemente rural y casi en la frontera de Massachusetts con el estado de Nueva York se encuentra la localidad de Stockbridge, un tranquilo y encantador pueblecito cuyo interés radica en el museo que con mucho cariño y empeño el municipio ha dedicado al más ilustre de sus vecinos: el pintor Norman Rockwell (1894 – 1978).

Rockwell fue un artista de gran éxito, pero siempre ninguneado por la supuesta crítica seria. Su tema era la América costumbrista de la posguerra: se recreaba en escenas divertidas de la rutina de los Estados Unidos en los años cuarenta o cincuenta, pintando una idealización simpática del país, socarrona, irónica, agradable, convertida en icono y alejada del terror nuclear y de la caza de brujas, que eran los dos grandes males de la nación por entonces. Por decirlo claramente: creo que el Hill Valley de 1955 de Regreso al Futuro le debe mucho al pintor.

Aquí tienen un par de obras suyas:

Perro

Muñeca_Rockwell -1

Aquí tienen muchas más. Pinchen en el enlace, les aseguro que vale la pena:
Obras de Rockwell

Qué atrevimiento esto de recrearse en lo bonito, en la belleza superficial. Habráse visto, a quién se le ocurre. Qué excelente excusa esta para relegarlo al grupo de artistas vulgares, de creadores comerciales. El público, que no entiende de digresiones de este tipo, compró masivamente durante años la revista Saturday Evening Post, cuyas graciosas portadas siempre estaban a cargo del pintor. La maravillosa serie de trabajos que Rockwell realizó para la revista tiene la nada desdeñable capacidad de ponerle a uno de buen humor en diez segundos. Vean, vean.

En cualquier caso Rockwell no se limitó a pintar la superficie amable que esconde los grandes y graves temas sociales del país. Un ejemplo es su más célebre cuadro de denuncia, el de la niña yendo al colegio en “The problem we all live with” (1964), imagen convertida en icono del movimiento por los Derechos Civiles:

Freedom of Speech

O su serie de pinturas basadas en el discurso de las Cuatro Libertades pronunciado por Franklin D. Roosevelt en 1941 (libertad de expresión, de culto, de vivir sin penuria y de vivir sin miedo). Esta que tienen a la derecha es la obra dedicada a la libertad de expresión.

El museo es una tranquila y encantadora casita en medio de un prado, y contiene una colección bastante completa. Tiene también la inevitable tienda de regalos, con la diferencia de que dan ganas de comprarla entera, pues vende láminas de casi todos los cuadros del pintor y varios libros con reproducciones. Al final nos hemos llevado dos láminas para poner en casa y otra para mis padres.

Estudio de Rockwell en Stockbridge

Estudio de Rockwell en Stockbridge


Rockwell vivió muchos años en Stockbridge y antes de morir en el pueblo pidió que su estudio, situado a unos metros del museo, se abriera al público. Se puede visitar con el mismo billete de ingreso. En el estudio conocemos a una guía del museo, una anciana adorable que conoció personalmente al pintor y cuya charla nos reafirma en la convicción de que el museo parece nacido más del orgullo de un grupo de vecinos deseosos de transmitir un patrimonio que de la desganada voluntad de un pueblo desierto de crear una excusa para atraer turistas: la mujer nos indica que varios de los modelos que aparecen en los cuadros de Rockwell son ahora ancianos que siguen viviendo en el pueblo y que por lo visto se suelen dejar caer por el museo para contar a los visitantes anécdotas de la vida del pintor. Stockbridge parece vivir por y para su vecino más ilustre.

Enfilamos después una buena pechada de carretera atravesando todo el estado de Nueva York para llegar al caer la noche al puesto fronterizo de las cataratas del Niágara. Mañana les cuento un poco, pero la primera impresión es que este lugar apesta: Niagara Falls parece vivir por y para convertirse en una versión más kitsch y cutre si cabe de la peor parte de Las Vegas, atrayendo a pares de chanclas y de calcetines en exacta e idéntica proporción.

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Acerca de lamarmotaphil

Iker Zabala, ingeniero de telecomunicaciones, aficionado al cine, la música y la literatura y colaborador de la revista Jot Down. Me puse muy estupendo con los amigos, denostando con mucha suficiencia Twitter y otras "redes sociales" y jurando que jamás me abriría una cuenta ahí. He creado este blog para disimular y vencer el mono.
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