“Luces Rojas” (2012), de Rodrigo Cortés

Red Lights

Luces Rojas (2012), de Rodrigo Cortés

Llego con casi dos años de retraso a Luces Rojas, en parte influenciado por la tibia respuesta crítica que tuvo en medios españoles y extranjeros en el momento de su estreno. Y me encuentro una película que a mí me parece totalmente modélica, de cuidadísima dirección, lustrosa producción que conserva un punto casi artesanal (Cortés escribe, produce, dirige….y monta), entretenida a más no poder y tremendamente participativa: uno de esos films-experiencia en los que te sorprendes en medio de una escena dando codacitos de camaradería a tu mujer en el sofá.

Y sí, es cierto, Luces Rojas se permite licencias por el bien de la trama, y atentados a la verosimilitud. Pero oiga, lo mismo hacía un tal Hitchcock, ya saben: ese director que concluyó que el mejor plan que una banda de espías podía concebir para deshacerse de Cary Grant sería citarlo en un desierto para, cuando estuviera allí solo, desarmado e indefenso, aprovechar y matarlo por el sencillísimo procedimiento de enviar una avioneta a hacer vuelos rasantes sobre su coronilla.

Hitchcock sabía ya que la verosimilitud no importa: importan las sensaciones.

Leyendo algunas reseñas de Luces Rojas da la impresión de que ciertos críticos no han visto lo que han visto, sino lo que han querido ver; es decir, lo que sus prejuicios les habían dicho que verían: una película decente, bien vestida, pero hueca.

Cómo será la cosa que Carlos Boyero llega a afear a la película lo poco creíble que resulta que los protagonistas de Luces Rojas trabajen en una universidad con cantidad de medios y alumnado para la ciencia que estudia los fenómenos paranormales. Supongo que, por el contrario, el giro final de la trama le debe haber parecido a Boyero perfectamente ajustado a la física gravitacional y a la dinámica de los cuerpos.

Ese giro final parece no haberle gustado a casi nadie. Rodrigo Cortés pareció adivinar esa reacción cuando en una entrevista promocional de Luces Rojas dijo: “El tipo de espectador que va a tratar de descubrir que David Copperfield no vuela, cuando es evidente que no es posible, es el que quiere perderse hora y media de diversión”.

A juzgar por los comentarios vertidos en foros y blogs, muchos espectadores de Luces Rojas se han resistido a participar en el juego que propone Cortés. Y buena parte de la crítica parece haber juzgado la película movida por sus ideas preconcebidas. «Si no hay pureza en la intención, puedes acabar creando monstruos», dice Simon Silver (Robert de Niro) en una escena del film.

Ver lo que uno quiere, no lo que ve: eso es precisamente algo de lo que habla, mucho y muy bien, esta supuesta película “hueca”.

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Acerca de lamarmotaphil

Iker Zabala, ingeniero de telecomunicaciones, aficionado al cine, la música y la literatura y colaborador de la revista Jot Down. Me puse muy estupendo con los amigos, denostando con mucha suficiencia Twitter y otras "redes sociales" y jurando que jamás me abriría una cuenta ahí. He creado este blog para disimular y vencer el mono.
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